Después de un fin de semana muy ameno, empezamos la semana con una receta que desde siempre hago en casa. A mis nenes les gusta mucho y la salsita al pequeño más todavía, se come media barra de pan mojando en ella. Suelo acompañarlos de patatas fritas o arroz en blanco. Una receta como siempre: fácil, económica y rica. Los suelo preparar enteros, sin cortarlos, para que las huevas de dentro del chipirón no se escapen, es que a mi hija le chifla, y va mirando cuál está más lleno. Los chipirones son calamares pero más pequeños.
Ingredientes:
-1 kilo de chipirones frescos.
-Una cebolla grande.
-4 dientes de ajos cortados en láminas.
-1 tomate y un pimiento verde.
-Aceite de oliva virgen extra y sal.
-100 ml. de vino blanco.
-Guisantes frescos.
1.- Limpiamos los chipirones, quitándoles la
boca y los ojitos de los tentáculos y quitándoles la concha interna
transparente que tienen y la bolsita de tinta, lo demás lo dejamos. No
les quito la piel del chipirón porque ella es la que dará el color de la
salsa.
2.- En una sartén grande y con un hilo de aceite de
oliva damos vuelta y vuelta a los chipirones, cambiarán a color rosado.
Reservamos, junto con los líquidos que suelte.
3.-En esa misma
sartén (con un poco de aceite de oliva) haremos un sofrito con la
cebolla, los ajos el pimiento y el tomate. Una vez bien pochado quitamos
del fuego.
4.- Batimos el sofrito con el vino blanco.
5.- Añadimos lo batido a los chipirones reservados junto con los guisantes.
6.- Cubrimos con agua, y un pellizco de sal, cocinamos a fuego medio,
hasta que la salsa se reduzca y los chipirones queden tiernos.
Mirar que llenos venían por dentro los chipirones, además que, muy económicos que los encontré, es lo que tiene vivir cerca de la costa.
Receta elaborada por: Mila.